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Artículos de opinión

De inmigrantes a nativos (digitales)

[one_half]Bloqueo ante las redes sociales[/one_half]
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A estas alturas de partido, ya nadie duda de que estamos en un año apocalíptico. Nos lo dijeron los Mayas y cada día nos lo recuerdan los periódicos, las noticias de la tele y esos apasionados tertulianos radiofónicos de voz aterciopelada.

Lo que está claro es que nos han asustado. Y el miedo nos bloquea. Nos pone a la defensiva en cada uno de los aspectos de la vida, un mecanismo de seguridad, por si acaso.

Y en este contexto de pánico universal la sociedad sale perdiendo, pero el individuo lo hace todavía más.

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Desde nuestros ancestros hasta el día de hoy, los seres humanos nos hemos desarrollado gracias a las relaciones con otros individuos. No hay que echar la vista atrás para saber que la riqueza del día a día reside en saludar a un vecino en el ascensor, recibir una sonrisa del panadero o panadera cuando compramos el pan y la prensa o sentirnos cómplices del carnicero porque nos ha reservado la mejor parte de la cadera de la vaca.

Es una cuestión de confianza, de amistad, de interés por el de enfrente. No hay sentimiento más reconfortante que ofrecer una sonrisa a cambio de nada. Y si abrimos los ojos y miramos alrededor, nos daremos cuenta de las lecciones de humanidad que nos dan muchas de las personas que ni siquiera vemos.

Pues bien, ante nosotros se abre un nuevo paradigma relacional en el que los protagonistas son nuestros hijos. Los nuevos nativos digitales, esos que se mueven como peces en el agua delante de un teclado y un ratón. Aquellos que cometen cinco faltas de ortografía en un mensaje de WhatsApp pero gestionan su presencia en diez redes sociales simultáneamente como si nada.

Les llamamos nativos digitales porque nosotros somos los inmigrantes. Somos los que aprendimos caligrafía con cuadernos Rubio, aprendimos a dibujar sombreados con pinturas Plastidecor y apurabamos los domingos por la noche para terminar los deberes con la ayuda de nuestros padres, aunque eso nos supusiese una buena bronca. Ahora suman con calculadora y utilizan iPads para dibujar.

Cuadernos Rubio

Es un nuevo escenario, sin duda. Lo que no sé es con cual quedarme. El tiempo lo dirá. Y como los nativos tendrán su momento, volvamos a los inmigrantes digitales.

A todos los que estamos leyendo esta revista. A los que nos sentimos abrumados cada vez que nos hablan de una nueva red social en la que tenemos que estar “sí o sí”. Incluso los que cada día trabajamos con todos los sentidos puestos en Internet para conocer y desmigar las nuevas plataformas sociales tenemos la abrumadora sensación de que el alud de información nos engulle de manera voraz.

Mi humilde consejo:

Combinad de manera sensata ambos mundos, complementadlos con las cantidades justas. Igual que se combina un GinTonic. Si te pasas, no se puede tomar.

En Internet, tres cuartos de lo mismo. Se puede tener presencia en Facebook, Twitter, YouTube, Linkedin…y seguir disfrutando de charlar con los amigos en la sociedad o abrazar a nuestro colega de asiento cuando nuestro equipo marca un gol. Esto que parece una obviedad, a veces, se nos olvida.

La pregunta es: podrán nuestros hijos olvidar algo que no han vivido? La respuesta está en nosotros. Y como siempre me gusta terminar los artículos con una nota positiva, os remito a esa gran verdad que he escuchado últimamente en una canción: todos los días sale el sol, chipirón.

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Artículo extraído de la sección BocaBITS tecnológicos de The Zuatzu New Berri

Pánico ante las Redes Sociales

Si ya has pasado los 30, perteneces a la generación de Ulises y los dibujos del Sábado a las 15:30 y estás interesado en las Redes Sociales y las nuevas herramientas del mundo digital, puede que también estés sufriendo el efecto:

Doctor, estoy bloqueado

Causa:

Vivimos en una sociedad sin límite de velocidad, a toda prisa,en la que si parpadeas te pierdes la mitad de la película. Y para cuando conoces a fondo una red social, han salido al mercado online otras 10. Y teniendo en cuenta que somos seres secuenciales, que aprendemos las cosas una tras otra, pero sin mezclar, terminamos bloqueados y con una sensación de pánico y rechazo hacia Internet.

Claro, es que desde que eramos pequeños, nos han enseñado a escoger entre dos elementos: Danone o Yoplait, Cola Cao o Nesquick, Kas o Fanta (Schweppes era para los entendidos), Sega o Nintendo, Telefónica o Airtel, Stallone o Schwarzenegger (perdona Chuck)…

De esta manera, nuestra memoria se acostumbró a escoger y desechar de una manera rápida, fluída y sencilla.

Hoy en día, y gracias a Internet, tenemos la libertad de escoger miles y miles de herramientas con millones de características y funciones. Y ante este escenario, como he dicho antes,  nos bloqueamos. Tenemos la misma sensación que cuando el agua se escapa entre nuestros dedos.

Tratamiento:

Debemos saber en qué nos puede ayudar cada una de las nuevas plataformas sociales que surgen en Internet. Pero todo depende de lo que tengamos nosotros para aportar a cada una de ellas. Nuestro contenido es el que va a alimentar el apetito de las redes sociales, y al igual que no le darías un chuletón a un canario, no te interesa tener una cuenta en Flickr si no tienes imágenes interesantes.

Tener claro nuestro objetivo al escoger aquellas en las que vayamos a crear presencia es fundamental. Si una red social puede enriquecer nuestra vida, adelante, conozcámosla, disfrutémosla. Pero, poco a poco, y si necesitamos asesoramiento, hay muchos especialistas en Marketing Online que nos pueden ayudar.

Recomendación:

Consulta con tu farmacéutico, y si éste está igual que tú, recurre a tu Asesor Tecnológico (que para eso estamos). Pero ante todo, ten paciencia, humor y recupera la capacidad de escoger y desechar.

Buen Viaje.

Agua entre las manos, On Estrategia